Merendando Galletas de Arte (by Mi Petit Madrid)

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(De Carla Pulín, el 02 de marzo de 2015)

Cuando Belén Martínez (retratada aquí) se quedó en paro en 2013, decidió dar rienda suelta a su imaginación dedicándose a tiempo completo a sus 2 pasiones, la fotografía y el diseño gráfico. Pero en lugar de usar el papel, escogió una galleta como sabroso formato efímero para plasmar sus diseños, haciendo realidad el sueño de Triki, el monstruo de las galletas.

 

Belén, madrileña de nacimiento licenciada en Empresariales, reconoce que aprendió a base de prueba y error. Puso la cocina perdida durante meses. El principal beneficiado (y pocas veces víctima) fue su marido, catador oficial de sus galletas. También regaló sus especialidades a amigos y a todo el que estuviese dispuesto a probarlas. Y poco a poco fue perfeccionando recetas, impresiones, e incluso, un modo de envío inmune a los golpes. Todo estaba listo para convertir fotografías en galletas comestibles gracias a las técnicas de serigrafía, creadas por Belén, con colorante alimenticio cuyo resultado es una impresión de alta calidad y riquísimo sabor.

 

A principios de 2013, Belén lanzó Merendando Galletas en la red, y se animó a participar en el primer Mercado de Motores sin saber que sería un punto de inflexión en su joven trayectoria. Allí pudo comprobar con sus propios ojos  la reacción de los niños y no tan niños: “No fue tan importante lo que vendí en las sucesivas ediciones del mercado como la plataforma de promoción que supuso para mi. Desde aquí, todo mi apoyo a la organización del Mercado de Motores (cancelado ¿definitivamente?, el pasado mes de diciembre, por un supuesto problema de licencia según el Ayuntamiento de Madrid ), que han sido tan importantes para el lanzamiento de artesanos que, como yo, han comenzado en plena época de crisis”.

 

Al darse cuenta de que el negocio tenía aceptación entre el público, Belén se arriesgó a alquilar un pequeño local en el Barrio de Retiro para vender su producción casera, y una vez más, se dio cuenta de que la gente no sólo probaba sino que además repetía. Entonces, ya era hora de dar un paso más, y el 09 de diciembre de 2014, abrió una tienda-obrador en Malasaña.

 

Desde entonces, allí fabrica diariamente sus galletas, que vende casi siempre por encargo, vía Internet y redes sociales. El producto que más triunfa es el pack de galletas fotográficas tipo “polaroid”. La gente le pasa sus fotos, y se las lleva convertidas en galletas listas para regalo. Belén y su equipo también diseñan invitaciones de boda, tarjetas de visita

 

¿La frase que más escuchan? “¡Qué pena me da comérmela!” Y no es de extrañar, ¡son auténticas obras de arte!

 

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